ME DIRIJO A VOSOTROS
Se os debe recordar una y otra vez que no podéis ignorar a Jesucristo, que debéis reconocer Su obra de Redención si deseáis ser liberados de vuestro pecado original, si deseáis ser recibidos de nuevo en el Reino de la luz y la bienaventuranza. Debéis encontrar el camino hacia Él, al divino Redentor, durante vuestra vida terrenal para liberaros de esta vuestra culpa del pecado, pues Él la tomó sobre Sí y camino con ella hacia la cruz, Él sufrió por vosotros y murió una muerte agonizante por vuestro pecado original.
Si no aceptáis Su Redención, seguiréis cargados con la gran culpa de vuestra anterior apostasía de Dios y entraréis en el reino del más allá sin estar redimido … Pero entonces así, todavía tenéis la gran gracia de que Él os aceptará y perdonará vuestros pecados si Lo invocáis libremente para que os salda la deuda del pecado, para que os redima de las tinieblas … Sin embargo, en el reino del más allá es mucho más difícil llegar a la cognición, que el pecado os mantiene en las tinieblas y que primero tenéis que haber encontrado el perdón de vuestros pecados si queréis ascender y encontrar entrada en el reino de la luz.
Sin Jesucristo no hay Redención. Por eso, a vosotros, los seres humanos en la Tierra, se os muestra continuamente la gran obra de Misericordia realizada por el hombre Jesús, en Quien Dios mismo Se encarnó, porque Su gran amor quiso expiar vuestros pecados, y este Amor, por consiguiente, habitó en el hombre Jesús, Quien sufrió inefablemente y murió en la cruz impulsado por el Amor, porque quería volver a comprar la bienaventuranza para sus hermanos caídos, porque quiso ayudarlos a regresar al Padre de cual se habían apartado voluntariamente … y esta era la gran culpa de la que no eran capaces de expiarla por sí mismos, que los mantenía separados del Padre por un tiempo interminable, y que, por lo tanto, solo podía ser quitada de os seres humanos a través de Jesucristo, de los seres humanos, que Le reconocen a Él y Su obra de Redención, y así también a Dios Mismo en Él …
Lo que aún es posible, se hará todavía en el último tiempo antes del fin, para que los seres humanos conozcan la gran obra de Misericordia de Jesús, pues entrar en el reino del más allá sin estar redimido después de la muerte del cuerpo significa una profunda oscuridad y un camino de sufrimiento sumamente doloroso en el reino espiritual, hasta que esta alma también haya encontrado al divino Redentor y Le suplique misericordia.
Toda alma puede encontrarle a Él, pero también puede hundirse en la profundidad si se resiste a todos los esfuerzos de los seres de luz y no acepta sus enseñanzas, si, como en la Tierra, se cierra a cualquier mejor cognición, si su voluntad no se dirige hacia lo alto, si su resistencia no disminuye y los esfuerzos de los amigos espirituales son en vano. Entonces el alma permanece cargada con su culpa original y se hunde de nuevo en las profundidades para emprender otro viaje a través de la Tierra … pero de nuevo el viaje a través de todas las obras de la creación, desde la materia sólida, pasando por los reinos vegetal y animal, hasta arriba al ser humano … Y de nuevo transcurren tiempos interminables hasta que, una vez más emprende su camino terrenal como ser humano para encontrar la Redención de su culpa en el libre albedrío.
Jesús ofreció el sacrificio de la cruz por los pecados de la humanidad, y las gracias de la obra de Redención son accesibles a todos los seres humanos todos los seres humanos pueden liberarse de su culpa si tan solo toman el camino hacia la cruz, si reconocen a Jesucristo como Hijo de Dios, en Quien Se manifestó la Divinidad Eterna, y ahora se acercan a Él para obtener el perdón de su culpa, por la cual el Amor Eterno Se sacrificó en Jesús.
Y por ello, una y otra vez se transmite a los seres humanos un conocimiento veraz acerca de Jesús y Su obra de Redención, para que los seres humanos aprendan por qué deben reconocerlo, por qué deben implorar Su perdón y por qué se les exige reconocer a Dios en Jesús … Y también se les explica el proceso de la apostasía, junto con las consecuencias que solo Jesucristo puede revertir, porque en Él residía el Amor, Que por Sí solo, podía borrar el gran pecado original …
Y así, los seres humanos conocen continuamente la verdad, para que puedan tomar voluntariamente el camino hacia la cruz y cruzar el puente hacia el Reino de la luz, pues Jesucristo, a través de Su muerte en la cruz, abrió la puerta, y Él Mismo lleva a las almas a través de esta puerta a las almas que Le reconocen y se aprovechan de las gracias de la obra de Redención, que Él ha adquirido a través de Su muerte en la cruz para la humanidad pecaminosa. Porque Él murió para todos los seres humanos del pasado, del presente y del futuro, pero Él debe ser reconocido, y se debe pedir el perdón de la culpa de los pecados por parte de quien cree en Él y quiere salvarse …
Amén